Categories Blog, Europa y Rusia, Montenegro

La comunidad de pastores de montaña de Sinjajevina adopta una declaración histórica para su territorio de vida

En esta declaración, la comunidad reafirma su compromiso y responsabilidad como custodia de su tierra ancestral y mantiene una posición firme frente a la militarización y la explotación industrial

First published on 03/07/2026, and last updated on 03/24/2026

Por Consorcio TICCA


Las tierras altas de Sinjajevina, una de las praderas montañosas más extensas de Europa y un punto clave para la biodiversidad, han alcanzado una victoria histórica. En julio de 2025, el Gobierno de Montenegro abandonó oficialmente los planes de construir un campo de entrenamiento militar que amenazaba la región desde 2019. La decisión se produjo tras años de resistencia no violenta impulsada por el movimiento Salvemos Sinjajevina (Save Sinjajevina), una coalición integrada por custodios tradicionales, activistas y científicos.

En una declaración reciente, las ocho comunidades y sus aliados designaron formalmente a Sinjajevina como «territorio de vida». El pronunciamiento reafirma el derecho de las comunidades a gobernar la tierra desde la responsabilidad colectiva y los conocimientos tradicionales, con el propósito de garantizar que la meseta siga siendo un bien común compartido para las generaciones futuras.

La declaración establece salvaguardas claras para el ecosistema: rechaza firmemente una mayor militarización, el turismo masivo, la agricultura intensiva y los proyectos industriales sin regulación, como los megaparques eólicos. En su lugar, promueve el pastoreo estacional, el turismo comunitario y la colaboración científica.

Como parte del movimiento global orientado a sostener y defender los territorios de vida, esta victoria y la declaración constituyen un precedente significativo para comunidades de todo el mundo.

Declaración completa de Salvemos Sinjajevina, miembro del Consorcio TICCA, disponible en inglés aquí: sinjajevina.com

Se presenta una traducción al español de la declaración, publicada originalmente en inglés por Salvemos Sinjajevina, miembro del Consorcio TICCA.

Declaración de la iniciativa ciudadana Salvemos Sinjajevina, creada para continuar la gestión, la custodia y la conservación de Sinjajevina como territorio de vida

En el corazón de Montenegro, Sinjajevina constituye una de las praderas montañosas más extensas de Europa y abarca casi el 5 % del territorio nacional. La zona se gobierna en gran parte como un bien común, mientras que algunas áreas de propiedad privada, de menor tamaño, se administran de acuerdo con normas consuetudinarias y prácticas tradicionales.

Sinjajevina se ha utilizado para el pastoreo de ganado durante milenios y, en los dos últimos siglos, hasta ocho comunidades tradicionales montenegrinas la han gestionado de forma conjunta. Este manejo ha contribuido a preservar y sostener la rica y singular flora y fauna que caracterizan la región.

Este valor natural ha sido reconocido tanto a escala nacional como internacional. Sinjajevina forma parte de la Reserva de la Biosfera del Cañón del río Tara; es un sitio de la Red Esmeralda según el Convenio de Berna; ha sido identificada como Área Importante de Especies Vegetales (IPA, por sus siglas en inglés) y considerada para su designación como parque natural regional y sitio de la red Natura 2000 de la Unión Europea.

Sin embargo, en 2019 el sistema de gobernanza tradicional, así como la valiosa diversidad biocultural de este territorio, fueron completamente ignorados cuando Sinjajevina fue declarada campo de entrenamiento militar de la OTAN por decisión del Gobierno.

Poco después, múltiples lanzamientos y explosiones dañaron y contaminaron el área, y, en ocasiones, se negó el acceso al territorio a sus usuarios tradicionales. El Gobierno de Montenegro adoptó esta medida sin realizar evaluaciones de impacto ambiental, económico o sanitario y sin considerar las casi 6 000 firmas de ciudadanos reunidas en un breve periodo de tiempo para impedir la entrada de las fuerzas de la OTAN en el área.

En ese momento, parecía que el territorio se había perdido y sería utilizado para fines militares destructivos. Sin embargo, la resistencia constante, informada y creativa de sus custodios tradicionales sorprendió tanto a las instituciones estatales como a los representantes de la OTAN y al público en general.

Las comunidades locales, los activistas, el sector académico y las organizaciones no gubernamentales nacionales e internacionales conformaron una alianza espontánea que, durante años, se opuso a la militarización del territorio mediante estrategias diversas e innovadoras.

La resistencia culminó con la ocupación física del territorio durante el duro otoño y el inicio del invierno de 2020. Como resultado, el 5 de diciembre de 2020 se suspendió temporalmente el uso de Sinjajevina como campo de entrenamiento militar, y la actividad no se reanudó en los años siguientes. Finalmente, en julio de 2025, el Gobierno de Montenegro, liderado por el primer ministro Milojko Spajić, adoptó una decisión definitiva y formal para abolir permanentemente el campo de entrenamiento militar.

En esa ocasión, el Gobierno manifestó su intención de avanzar hacia la protección ambiental de Sinjajevina, sin dejar de respetar las necesidades y aspiraciones de las comunidades locales.

La alianza que, desde el inicio, actuó bajo el nombre «Salvemos Sinjajevina» acogió con entusiasmo y gratitud la decisión adoptada en 2025, al considerarla un paso clave para proteger una de las praderas más relevantes de Europa, moldeada y conservada por generaciones de comunidades montenegrinas.

A partir de la experiencia adquirida, el movimiento Salvemos Sinjajevina reafirma, mediante esta declaración, los múltiples valores de Sinjajevina como su territorio de vida y expresa su determinación de continuar actuando como custodio, con el fin de gestionar, cuidar y salvaguardar esta área en beneficio tanto de la naturaleza como de las personas.

Sobre la base de las capacidades, la experiencia y el firme compromiso de las comunidades tradicionales de la meseta, así como de las organizaciones de la sociedad civil locales y nacionales, la comunidad académica, los actores políticos y los socios internacionales que dieron forma a este movimiento, Salvemos Sinjajevina se compromete a mantener la custodia tradicional del territorio. Al mismo tiempo, trabajará activamente para fortalecerlo y asegurarlo de forma permanente para las generaciones futuras.

Al asumir la responsabilidad de Sinjajevina como territorio de vida, entendido como un área de conservación comunitaria, el movimiento se alinea con marcos reconocidos internacionalmente, como el Programa de Trabajo sobre Áreas Protegidas del Convenio sobre la Diversidad Biológica (CBD PoWPA, por sus siglas en inglés), el reconocimiento del papel fundamental de la conservación comunitaria, y las directrices de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) sobre territorios y áreas conservados por Pueblos Indígenas y Comunidades Locales (TICCA).

De acuerdo con estos principios acordados a escala internacional, Salvemos Sinjajevina continuará articulando a representantes de comunidades y hermandades locales, asociaciones ganaderas, comunidades y familias residentes, científicos, organizaciones no gubernamentales, ciudadanía e instituciones estatales. El objetivo es fortalecer la legitimidad, el patrimonio y la legalidad de un modelo de gobernanza participativo e inclusivo basado en la custodia, orientado a la vitalidad a largo plazo de los ecosistemas, el patrimonio cultural y las tradiciones pastoriles de Sinjajevina.

En cuanto a las normas que deben regir la gobernanza del territorio por parte de sus custodios, algunos principios fundamentales, que pueden perfeccionarse mediante consultas inclusivas, incluyen la protección frente a actividades destructivas como las siguientes:

  • cualquier forma de actividad militar o militarización;
  • proyectos de infraestructura que degraden el ambiente, como la construcción inadecuada de carreteras e instalaciones, en particular aquellas vinculadas al turismo masivo;
  • intervenciones en los recursos hídricos que amenacen los ecosistemas o los medios de vida pastoriles;
  • la caza y la explotación insostenibles de la fauna silvestre;
  • la agricultura intensiva insostenible;
  • los megaproyectos de parques eólicos propuestos como sustitución del campo de entrenamiento militar, que contemplan la instalación de más de 170 aerogeneradores de más de 100 metros de altura sin evaluaciones de impacto ambiental, social, económico ni de salud pública.

Al mismo tiempo, Salvemos Sinjajevina se compromete a apoyar y revitalizar de manera constructiva las prácticas tradicionales sostenibles, entre ellas:

  • el pastoreo estacional, que contribuye a la conservación de la biodiversidad, los paisajes tradicionales y el equilibrio ecológico de las praderas montañosas;
  • los sistemas tradicionales de producción de alimentos y las prácticas culturales asociadas;
  • el turismo comunitario social y ambientalmente sostenible;
  • la transmisión activa de conocimientos entre generaciones y el fortalecimiento del vínculo emocional de las personas con el territorio, en colaboración con la comunidad científica para mejorar la gestión adaptativa;
  • el impulso de modelos de custodia y gobernanza local que reflejen los múltiples valores del territorio de vida, de modo que las comunidades que históricamente han sostenido a Sinjajevina asuman una responsabilidad clave en su presente y futuro.

Aunque los acuerdos futuros puedan contemplar modalidades de cogestión con instituciones estatales, Salvemos Sinjajevina subraya que la responsabilidad inclusiva y comunitaria es el primer paso esencial y la base de cualquier reconocimiento institucional e inversión posterior.

Este enfoque se alinea con la tendencia mundial a reconocer la eficacia, legitimidad y legalidad de la gobernanza comunitaria en la conservación de la naturaleza y la cultura. Por ello, las principales organizaciones internacionales de medioambiente y desarrollo promueven y protegen activamente estos sistemas, conocidos como Territorios y Áreas Conservados por Pueblos Indígenas y Comunidades Locales (TICCA) o territorios de vida, entre ellas el Convenio sobre la Diversidad Biológica, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo.

Como movimiento, Salvemos Sinjajevina está preparado y decidido a promover este modelo como ejemplo para las generaciones presentes y futuras, tanto en Montenegro como en todo el mundo.

Mediante esta declaración, enviamos un mensaje claro: Salvemos Sinjajevina está listo para asumir y defender sus derechos y responsabilidades como custodio del territorio de vida de Sinjajevina. 

Este pronunciamiento representa un precedente significativo. Confiamos en que los custodios de Sinjajevina inspiren a otras comunidades, tanto en Montenegro como fuera de él, a defender sus territorios y a reclamar el derecho a gestionarlos, administrarlos y protegerlos por sí mismas y en su propio nombre.

Firmado en representación de toda la organización por la Junta Directiva de la Iniciativa Cívica Salvemos Sinjajevina, integrada por Milan D. Sekulović, presidente de la organización; Mileva Gara Jovanović y Petar Glomazić, vicepresidentes; así como Novak Tomović, presidente de la Asamblea de Salvemos Sinjajevina.