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Si nuestro territorio es un TICCA, ustedes valorarán

Por: Mirna Rosa Herrera Vente, Asociación Apoyo a la Mujer. Timbiquí, Cauca, Colombia

 

“Más hace la mar callando
que la Magdalena hablando”

¡Ayayaiiii comadres!
Construyamos este cuento;
vamos a recordar
esos hermosos momentos:

 

El mundo era tenebroso,
para Dios era un misterio
cuando llegamos los hombres
dijimos esto es muy bueno.
Dio orden para vivir
y también para cuidar
pero debíamos conservarlo
de manera natural.

Los negros y los indígenas
le hicimos caso a Dios,
y digan si no cuidamos
lo que el Señor nos dejó.
Pero nos da mucha pena,
ustedes nos disculparán,
los mestizos han acabado
el paraíso terrenal.

«Los negros son perezosos»,
se jactaban esos foráneos;
para dentro se decían,
a estos se los llevará el diablo.
Y no es mentira señores,
malditos y despiadados,
matan, desaparecen
y a muchos han desplazado.

Persistimos y resistimos:
«Nadie nos saca de aquí,
pues que nos maten a todos,
¡aquí vamos a vivir!».
Acabaron sus recursos
y vinieron por los nuestros
es una lección de vida
“¡váyanse para el infierno!».

Las mujeres escuchamos
con todos nuestros sentidos
Y empezamos a organizar
el territorio perdido.
Eso fue lo que pensamos
y creímos era así,
hasta que los Cristóbal Colón
nos descubrieron ahí.

No hay descubrimiento bueno
o que digan los indígenas:
los españoles los trataron
de manera muy indigna
y ¡que cosa para dura!
dejaron fue la miseria,
los despojaron de todo,
esa gente no es muy seria.

Solo queremos decir
a los que somos nativos:
«La unión hace la fuerza,
¡no permitamos a esos bandidos!».

Nos contaron la leyenda
cuál fue nuestra creación,
de todas las lindas etnias
que papito Dios dejó.
Para definir las etnias
no sabíamos el método
era un río lleno de leche
pa’l que llegara primero.

Los mestizos son muy astutos
y siempre están de primeros.
Nos ensuciaron el agua
a los indígenas y a los negros.
Llegamos muy igualito
y no quisimos pelear,
se metieron los indígenas
y los negros a esperar.

El acuerdo al que llegamos
era estar en unidad
para disfrutar de lo creado
en un territorio de paz.

Nos gustó la selva espesa,
el inmenso mar adentro,
la suave brisa del río
y el silbar de los vientos.
A orillas de río y mar
asentamos nuestros pueblos
recreando nuestra vida
y viviendo de lo bueno.

Donde estamos los humanos
debemos crear gobierno
para concertar las reglas
y llegar a un mejor consenso.
De hecho, que los mayores
tienen la prioridad;
pero los jóvenes aprenden
el valor de la hermandad.

Algunas normas de oro
que no podían faltar:
la minga y el cambio de mano
para nuestra meta lograr.
El dinero no existía
teníamos voluntad
todo se nos facilitaba
con la solidaridad.

Que viva nuestra cultura,
es única y muy diversa,
y muchos la están plagiando
de una manera perversa.
Para celebrar las fiestas
todos estamos presentes
valsadas, arrullos y alumbrados,
estas son las más frecuentes.

El patrimonio oral
es nuestra gran diversión:
décimas, coplas y loas
abren siempre la función;
cuentos, jácaras y anécdotas,
juga, bunde y currulao,
muestran nuestros mayores
a los que estamos sentados.

Tenemos muchos tabúes
y muchas prohibiciones
que son las más importantes
de nuestras tradiciones.

Si nuestro territorio es TICCA
ustedes valorarán
con todos los argumentos
que les mandamos de acá.
Tierra, aire, monte y agua
son elementos sagrados
que mi Dios nos dejó
y nosotros conservamos.

Tenemos nuestra despensa
con todos los recursos juntos
los debemos conservar
de estos depende el mundo.
Debemos pedir permiso
por si algo vamos a tocar
es un gran compromiso
a los que vienen a guardar.

Tenemos muchos tabúes
para cultivar la tierra.
Con la menstruación ni mal dormida,
¡nadie la puede tocar!
Con los ciclos de la luna
también debemos contar
para que haya una cosecha buena
y después volver a sembrar.

Sembramos las plantas AMA
en los patios y azoteas;
convoca a toda la familia
de una forma muy buena.
Criamos gallinas de campo,
sembramos yuyo y papachina.
Ustedes no nos creen:
¡es la mejor medicina!

Es una acción lamentable
que nos generan los extranjeros
nos han contaminado el agua
con sus proyectos mineros.
No nos hemos quedado callados,
las acciones hemos hecho;
pero esos son los problemas
que nos genera el gobierno.

 

Estamos construyendo
un proyecto etnoeducativo
para recuperar en las aulas
las costumbres que se han perdido.

 

«Aquí vamos a vivir
Aunque nos toque morir»

 

Jesús creo en Dios Padre,
es nuestra responsabilidad
conservar el territorio
que a otros vamos a heredar.
Y no hay que reprochar
ni mucho menos que hablar,
nuestros antepasados nos guardaron
una selva Natural.

Y bien organizaditos
para poder preservar
aprendiendo de los mayores
lo que vamos a guardar.
Ellos son muy sigilosos,
a veces de mucho callar.
Cuando es secreto cultural,
¡no insista, no le dirán!

Los jóvenes y los niños
aprenden de los mayores.
Es lo que hoy demuestra
que son buenos profesores.

Hay que saber escuchar
para poder aprender
el legado de los ancestros
que el mundo quiere tener;
pero es un privilegio
de los indígenas y de los negros:
aquí sí fueron astutos,
¡estuvieron de primeros!

Ordenamos el territorio
para poderlo sembrar.
Hay espacio para unos productos
porque la tierra debe descansar.
Todos tenemos sementera
cerca o detrás de las casas
para tener los productos
básicos de la canasta.

Todavía trabajamos en minga

y de manera familiar
para reafirmar los valores
de una manera integral
No es solo en lo productivo
es también en lo cultural
son dos elementos válidos
para sembrar la territorialidad.

El territorio cuidamos
como amamos nuestra vida
aunque hay personas malas
que lo acaban y prenden la huida.

Hay una necesidad imperiosa
de reforzar la gobernanza,
aquí en nuestro territorio
recuperemos la confianza.

El gobierno que se ponga serio
ellos deben ser más justos
que dejen de dar permisos
van a acabar con el mundo.

Creen ustedes que no sabemos
lo que al universo esto implica,
debe ser voluntad de todos
¡leamos bien lo de los TICCA!