El monitoreo puede ayudar a la comunidad a identificar el progreso, así como a tomar nota de los nuevos desafíos y oportunidades en diferentes momentos. Se debe incluir un componente de monitoreo en cualquier proceso o iniciativa de apoyo a un TICCA. El monitoreo del cambio es crucial para la autoconciencia, la gestión del riesgo y el aprendizaje de los resultados de cualquier proceso de autofortalecimiento. La recopilación y análisis de la información que resulta del monitoreo son, por sí mismos, un poderoso elemento de los procesos de autofortalecimiento.

El monitoreo se basa en indicadores evaluados a través del tiempo y analizados a intervalos determinados. Los indicadores deben ser, en la medida de lo posible, válidos, pertinentes, específicos, sencillos y sensibles al tipo de cambio que la comunidad custodia desea lograr. Es importante que la comunidad perciba que los indicadores son significativos (válidos), por ejemplo, para reflejar si la institución de gobernanza está funcionando o no. También es importante que todos estén claros sobre cómo se evaluará el indicador, lo que se conoce como protocolo de monitoreo.

Evaluar y monitorear fenómenos complejos relacionados con los TICCA (por ejemplo, la «conexión entre una comunidad y su territorio»), es un ejercicio desafiante, ya que las «subidas» y «bajadas» en los indicadores se relacionan con múltiples ‘causas’ que interactúan y deben interpretarse cuidadosamente como parte de patrones de cambio más amplios en el medioambiente y la sociedad.

Lea más en la publicación: Autofortalecer los TICCA – Orientaciones y recursos para procesos por pueblos indígenas y comunidades locales custodios de los TICCA, Módulo 5.