Resumen y reflexiones
First published on 12/19/2025, and last updated on 01/06/2026
Por Neema Pathak-Broome, coordinadora del equipo de política internacional del Consorcio TICCA
Recientemente se celebró en Panamá la primera reunión del Órgano Subsidiario sobre el Artículo 8 j) y Otras Disposiciones del Convenio sobre la Diversidad Biológica Relativas a los Pueblos Indígenas y las Comunidades Locales (SB8j-1, por sus siglas en inglés).
El artículo 8 j) del CDB reconoce desde hace tiempo la necesidad de respetar, preservar y mantener los conocimientos, las innovaciones y las prácticas de los Pueblos Indígenas y las Comunidades Locales, así como de promover su aplicación más amplia con la aprobación y la participación de quienes poseen dichos conocimientos. Sin embargo, hasta ahora este mandato se ha implementado mediante un grupo de trabajo ad hoc o a través de la integración de estas cuestiones en otros procesos. La creación de un órgano subsidiario dedicado a estas cuestiones representa el reconocimiento institucional de que los derechos, los conocimientos y los sistemas de gobernanza de los Pueblos Indígenas y las Comunidades Locales son fundamentales para la conservación y el uso sostenible de la biodiversidad.
Un hito para la participación
La reunión realizada en Panamá congregó a delegados de las Partes, representantes de los Pueblos Indígenas y las Comunidades Locales, organizaciones de apoyo y otros observadores. El programa del encuentro reflejó que, para detener y revertir la pérdida de biodiversidad, muchas de las metas del Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming‑Montreal (KMGBF, por sus siglas en inglés) dependen directamente de la administración de las tierras, las aguas y los territorios por parte de los Pueblos Indígenas y las Comunidades Locales.
Se debatieron siete temas, entre ellos el desarrollo de un nuevo programa de trabajo en virtud del artículo 8 j), los mecanismos de participación y las modalidades de monitoreo de las contribuciones relacionadas con los Pueblos Indígenas y las Comunidades Locales (PICL) en el marco del KMGBF. Los delegados también analizaron cuestiones de procedimiento, como la elección de una copresidencia y la designación de representantes regionales para la Mesa y los «amigos de la Mesa». Esto último alude a un grupo informal, pero esencial, de representantes de gobiernos y de Pueblos Indígenas y Comunidades Locales que brinda apoyo a la Mesa para facilitar el consenso, mantener el equilibrio regional y garantizar un diálogo inclusivo entre sesiones. Este mecanismo, aunque discreto, suele ser clave para mantener la confianza y la continuidad en los procesos del CDB.
Participación y contribuciones del Consorcio TICCA
Algunos miembros del Consorcio TICCA participaron durante toda la reunión, lo que refleja las profundas raíces de la asociación en la conservación encabezada por los Pueblos Indígenas y las Comunidades Locales, así como su larga trayectoria de intervención en los procesos del CDB. Esta participación incluyó la coorganización de eventos paralelos y la contribución de sugerencias sobre los temas del programa, como parte del caucus de Pueblos Indígenas y Comunidades Locales.
En Panamá, antes de la SB8j-1 oficial, los miembros del Consorcio acudieron a una reunión preparatoria del caucus de los PICL. Este encuentro reunió a delegados indígenas y locales, así como a sus aliados, para elaborar estrategias, coordinar intervenciones y revisar los temas del programa. Los miembros del Consorcio TICCA aportaron sus experiencias y perspectivas sobre la gobernanza comunitaria, en particular en lo relativo al reconocimiento de los territorios indígenas y tradicionales (ITT, por sus siglas en inglés), incluidos los territorios de vida, y a la necesidad de garantizar que los nuevos marcos globales no socaven los sistemas autodeterminados a nivel local.
Se esperaba que el Foro Internacional Indígena sobre Biodiversidad (FIIB), en calidad de caucus de los PICL, designara a siete miembros, uno por cada una de las siete regiones socioculturales, para integrar el grupo de los «amigos de la Mesa». Además, se preveía que seleccionara a una persona para asumir la copresidencia durante la reunión, junto con la presidencia de la decimosexta reunión de la Conferencia de las Partes o con un representante. Este proceso se llevó a cabo durante la reunión preparatoria del caucus, cuando los participantes decidieron reunirse en grupos regionales y seleccionar entre ellos a quienes formarían parte de los «amigos de la Mesa». Gunn Britt Retter (región ártica) fue propuesta por unanimidad como copresidenta de la SB8j-1.
Posteriormente, al iniciarse las sesiones oficiales, los miembros del Consorcio, a partir de las discusiones del caucus y de los eventos paralelos, se aseguraron de que el nuevo programa de trabajo en virtud del artículo 8 j) se mantuviera arraigado en las realidades de las comunidades. Asimismo, recordaron a los delegados que la conservación debe reconocer estas relaciones como sistemas vivos de gobernanza y no como medidas técnicas aisladas.
Dentro del caucus de Pueblos Indígenas y Comunidades Locales
Uno de los espacios más activos de la semana fue el caucus de los PICL, donde los delegados y las organizaciones que los apoyan se reunieron para revisar borradores, intercambiar novedades y desarrollar posiciones comunes. El caucus dedicó gran parte de su tiempo a discutir las formas adecuadas de respetar los derechos específicos de los «pueblos indígenas» dentro de los marcos jurídicos y las políticas internacionales, sin debilitar los derechos de otras comunidades locales tradicionales y de pueblos indígenas en muchos países donde los sistemas jurídicos y de políticas no distinguen entre «pueblos indígenas» y «comunidades locales». Debido al prolongado e intenso debate sobre este tema, se prestó menos atención a otros puntos, como las directrices sobre los ITT, los mecanismos de participación y la integración de los indicadores de los Pueblos Indígenas y las Comunidades Locales en el marco de seguimiento del KMGBF.
A pesar de ello, el caucus demostró una fuerte capacidad de colaboración y esfuerzo. Revisó el texto que se debatiría en la sesión plenaria y en los grupos de contacto, y también aportó comentarios sobre el borrador de las directrices y otros textos compartidos por la Secretaría del CDB.
La revisión destacó que cualquier marco para los ITT debe basarse en los principios del consentimiento libre, previo e informado y en el respeto por los sistemas de gobernanza tradicionales. El caucus también reafirmó la importancia de los sistemas de conocimiento indígenas y tradicionales como distintos, pero complementarios, del conocimiento científico en la toma de decisiones sobre biodiversidad.
Reunión del SB8j
Un tema recurrente a lo largo de la reunión fue la necesidad de garantizar que el KMGBF se implemente de manera que realmente empodere a las comunidades, en lugar de centralizar aún más el control y afectar los derechos territoriales y otros derechos de los Pueblos Indígenas y las Comunidades Locales. Muchas intervenciones subrayaron que el éxito de las metas mundiales, incluidas las relativas a la conservación basada en áreas, la restauración de ecosistemas y la movilización de recursos, depende de que los Pueblos Indígenas y las Comunidades Locales tengan garantizados los derechos sobre sus tierras y territorios y reciban un apoyo significativo para sus contribuciones a la conservación. Con estos cimientos, la conservación puede evitar el riesgo de convertirse en otra forma de exclusión o despojo.
Directrices sobre los ITT en el contexto de las metas 2 y 3
Uno de los puntos críticos debatidos durante la SB8j-1 fue el tema 5 del programa, relativo a las directrices sobre los ITT, en particular en el contexto de las metas 2 y 3.
El equipo de política internacional del Consorcio TICCA, que participó en los debates sobre las directrices relativas a los ITT, presentó diversas sugerencias sobre el texto del borrador compartido por la Secretaría del CDB. Además, consideró especialmente importante garantizar el reconocimiento de los ITT y los TICCA como una «vía distinta» para alcanzar la Meta 3, así como el reconocimiento de los ITT y los TICCA y de los derechos de los Pueblos Indígenas y las Comunidades Locales en situaciones en las que las áreas protegidas (AP) y otras medidas efectivas de conservación basadas en áreas (OMEC) existentes se superponen con los ITT y los TICCA.
Reconocer y apoyar estos territorios, tanto en términos generales como en relación con las 2 y 3, requiere algo más que un gesto simbólico; exige mecanismos jurídicos, políticos y económicos que permitan a las comunidades ejercer sus formas de vida, sus conocimientos tradicionales y sus derechos y responsabilidades colectivos. En este contexto, se hizo evidente la importancia del concepto de TICCA, territorios de vida.
Los participantes también destacaron la necesidad de avanzar hacia la reconciliación en los casos en que existen superposiciones entre las AP y los territorios indígenas o tradicionales. Muchas comunidades siguen enfrentando restricciones, desplazamientos o marginación como resultado de políticas de conservación que no respetan sus sistemas de gobernanza. Los debates sostenidos en Panamá reiteraron que el camino a seguir debe orientarse hacia la cogobernanza y la colaboración, con base en el respeto y la equidad en las situaciones de superposición existentes.
Sin embargo, el texto final, que fue aceptado por las Partes y se enviará a la COP17 para su discusión, plantea serias preocupaciones que deberán abordarse y para las cuales será necesario elaborar estrategias durante el período intermedio.
Ante este tipo de preocupaciones sobre el borrador de las directrices, los participantes de los Pueblos Indígenas y las Comunidades Locales, incluidos los miembros del Consorcio, sostuvieron que dichas directrices deberían mantenerse como un «documento vivo», capaz de evolucionar y desarrollarse con el tiempo a partir de la experiencia en el terreno. No obstante, pese a los múltiples esfuerzos del caucus, esta recomendación no pudo incorporarse al borrador.
El texto relacionado con la «vía distinta» (párrafo 28) se dejó completamente entre paréntesis, lo que indica que no hubo acuerdo al respecto y que mantenerlo o eliminarlo quedará en manos de las Partes durante la próxima COP. Los delegados de las Partes presentes en la SB8j-1 expresaron su confusión respecto de la terminología de los ITT en relación con las metas 2 y 3 y señalaron que no estaban convencidos de que todos los ITT contribuyeran a la Meta 3. También se manifestó el temor de que mantener esta redacción pudiera socavar los objetivos de dicha meta.
Los delegados de las Partes también expresaron su preocupación por la falta de claridad en los procesos de presentación de informes y de seguimiento de los ITT en el marco de la Meta 3. En este contexto, el equipo de política organizó una consulta rápida con organizaciones aliadas para analizar la posibilidad de utilizar plataformas existentes, como el Registro TICCA, LANDMARK y el Navegador Indígena, entre otras, para el seguimiento y la presentación de informes sobre los ITT y los TICCA como una vía distinta para alcanzar las metas 2 y 3.
A la luz de estas consideraciones, el caucus sugirió en el grupo de contacto incluir un párrafo adicional en las directrices. Los delegados de las Partes acordaron añadir un párrafo separado; sin embargo, debido a limitaciones de tiempo, el texto no se incorporó al borrador final de las directrices propuestas.
El desafío del financiamiento y el llamado a crear entornos propicios
En muchas de las discusiones celebradas en Panamá se abordó la cuestión del financiamiento. Si bien los fondos destinados a la biodiversidad están aumentando a nivel mundial, gran parte de ellos permanece concentrado en grandes instituciones internacionales y rara vez llega a las comunidades, ya sea de manera directa o indirecta. Los participantes hicieron un llamado a la creación de mecanismos de financiamiento directos, flexibles y oportunos que respondan a las prioridades autodeterminadas de los Pueblos Indígenas y las Comunidades Locales.
El rumbo a seguir
La SB8j-1 puso de manifiesto los desafíos que supone pasar del reconocimiento a la implementación. Los espacios institucionales como este pueden verse fácilmente absorbidos por las complejidades procedimentales y las sensibilidades políticas, mientras que las realidades urgentes y concretas de las comunidades corren el riesgo de quedar relegadas a un segundo plano.
Para los miembros del Consorcio TICCA, las lecciones son claras: participar en estos procesos resulta esencial, no solo para influir en las decisiones, sino también para asegurar que las experiencias de las comunidades sigan dando forma a las políticas globales. Sin embargo, la participación debe basarse siempre en las luchas y los logros cotidianos de quienes sostienen los territorios de vida. El trabajo que queda por delante implica tanto la defensa de estos espacios a nivel internacional como su fortalecimiento a nivel local. Además, se requiere un mayor trabajo de preparación y de consultas internas antes de que los miembros participen en futuros debates sobre estas directrices durante las reuniones del SB8j y la COP17.
Al final, el éxito del órgano subsidiario y del KMGBF no se medirá por el número de decisiones adoptadas ni de directrices elaboradas. Se medirá en función de si los Pueblos Indígenas y las Comunidades Locales gozan de una mayor protección en sus territorios, de más integridad territorial, de sistemas de gobernanza fortalecidos y de un mayor respeto de sus conocimientos y valores.
Para crear las condiciones necesarias para que esto suceda se requiere confianza, equidad y recursos. Es imprescindible ir más allá del reconocimiento retórico y pasar a la acción práctica, mediante la creación de mecanismos de financiamiento, reformas legales y procesos participativos que realmente empoderen a los PICL. Como coincidieron muchos de los participantes en Panamá, la verdadera prueba del progreso radica en que las comunidades puedan seguir viviendo bien y cuidando sus territorios de vida según sus propios términos y a su manera.


