Introducción a los TICCA - Los webinarios del Consorcio TICCA
Con frecuencia es posible encontrar una estrecha asociación entre un pueblo indígena o una comunidad local bien definida y un territorio, área o cuerpo de recursos naturales específicos. Cuando tal asociación se combina con gobernanza local efectiva y conservación de la naturaleza, hablamos de «TICCA». TICCA pareciera un acrónimo, pero en realidad no lo es. Es una abreviatura para «territorios y áreas conservados por pueblos indígenas y comunidades locales» o «territorios de vida».
 
Muchos nombres, un valor por sí mismo

El término «TICCA» es una abreviatura para un fenómeno que tiene muchas manifestaciones y nombres en las diversas culturas y localidades alrededor del mundo. Entre estas denominaciones encontramos wilayah adat, himas, agdals, territorios de vida, territorios del buen vivir, tagal, qoroq-e bumi, yerli qorukh, faritra ifempivelomana, qoroq, dominios ancestrales, país, áreas de conservación comunitaria, territorios autónomos comunitarios, sitios naturales sagrados, áreas marinas gestionadas localmente, entre muchos otros. La abreviatura TICCA podría abarcar, pero nunca debe opacar, la diversidad de estos términos, lo que de hecho es un valor por sí mismo. Se deben siempre preferir los nombres locales o consuetudinarios y dejar el término ‘TICCA’ para la comunicación general o intercultural.

En cualquier caso, para muchas comunidades custodias esta relación con sus territorios es mucho más rica de lo que se puede expresar con una palabra o una etiqueta. Es un vínculo entre sustento, energía y salud; es una fuente de identidad y cultura, autonomía y libertad; es el lazo entre generaciones que preserva la memoria del pasado y conecta a las personas con un futuro deseado; es el terreno en el que las comunidades aprenden, identifican valores y desarrollan normas propias. Para otros más, es la comunicación entre las realidades visible e invisible, entre la riqueza material y la espiritual. En últimas, el territorio y la naturaleza están estrechamente ligados con la vida, la dignidad y la autodeterminación de los pueblos.

Tres características que definen los TICCA

Las siguientes características identifican un TICCA:

  1. Un pueblo indígena, o una comunidad local, tiene una estrecha y profunda conexión con un territorio, un área o con el hábitat de una especie (que puede estar basada en razones históricas y culturales, o en su importancia para la supervivencia y la dependencia para el sustento).
  2. El pueblo —o la comunidad— es el principal actor en la toma de decisiones y en su ejecución (gobernanza y gestión) respecto del territorio, área o hábitat, lo que implica que existe una institución comunitaria que tiene la capacidad de desarrollar y hacer cumplir las normas (en muchas situaciones están implicados otros interesados, pero la toma de decisiones principalmente reside de facto en el pueblo o la comunidad).
  3. Las decisiones de gobernanza y los esfuerzos de gestión del pueblo o la comunidad llevan a la conservación de la naturaleza en el territorio, área o hábitat, y a la conservación asociada de los valores culturales, así como el bienestar de la comunidad (si bien el objetivo consciente de la gestión pudiera ser diferente del de la conservación per se, y estar, por el contrario, relacionado con el sustento material, el acceso al agua, la salvaguardia de sitios culturales o sagrados, etc.).
Estado de los TICCA

Si un TICCA reúne con facilidad estas tres características definitorias, estamos ante un «TICCA definido». Si están presentes solamente una o dos características, no tenemos un TICCA definido, sino que quizás estamos ante un «TICCA degradado» o un «TICCA deseado». Desde 2015, resulta cada vez más común adoptar la tipología de los TICCA con respecto del estado de sus características, como las descritas. En este sentido, los «TICCA definidos» reúnen las tres características; los «TICCA degradados» han reunido en el pasado las tres características, pero ahora no debido a alteraciones que todavía pueden ser reversadas o contrarrestadas; y los «TICCA deseados» tienen el potencial de desarrollar esas tres características y las comunidades custodias están deseosas de trabajar por ello.

«Los TICCA degradados» pueden ser territorios y áreas que en el largo plazo han estado bajo control de comunidades locales y pueblos indígenas y que se encuentran en un pobre estado de conservación por una variedad de influencias y condiciones que se dieron por fuera de su control. Pueden ser territorios y áreas bien conservados donde las comunidades quisieran vivir sosteniblemente, pero a quienes se les ha quitado o arrebatado el control de la gestión debido a iniciativas de desarrollo, de conservación o por otras razones. Pueden estar «degradados» debido a que no hay manera de alinearlos con ninguna forma de legislación o de políticas nacionales (en algunos casos, la legislación nacional ni siquiera reconoce la existencia de «comunidades» o de «pueblos indígenas» como actores sociales). En tales casos, los TICCA pueden existir de alguna manera de facto y jugar importantes papeles en la conservación de la biodiversidad, si bien no están asegurados a largo plazo. El reto es garantizar que los TICCA degradados sean reconocidos y apoyados de manera apropiada en tanto que se recrean y se fortalecen a sí mismos. Todos los TICCA deben gozar de reconocimiento, apoyo y protección contra las amenazas (que infortunadamente abundan).

Los «TICCA deseados» pueden estar relacionados con el plan de vida de comunidades nuevas o reconstituidas que deciden unirse alrededor de principios y visiones ambientales y socio-ecológicas. De esta forma, los custodios desarrollan una identidad común para sí mismos como «comunidad», y para su territorio como «TICCA». Los «TICCA deseados» pueden hacer referencia a una situación histórica preexistente o pueden comenzar de cero sobre la base de valores compartidos y trabajo decidido en función de la restauración de un territorio específico. Un ejemplo importante de un «TICCA deseado» puede ser el territorio nuevo de una comunidad indígena que ha sido relocalizada. Si la comunidad decide por diferentes razones aceptar vivir en este nuevo territorio, puede conscientemente trabajar para desarrollar el vínculo con el mismo, al tiempo que define una forma de institución de gobierno y adopta prácticas positivas para su cuidado (las tres características de un TICCA).

Significado de los TICCA


En las últimas décadas, los TICCA han sido conocidos y reconocidos como agentes esenciales para la conservación de la naturaleza, los medios de vida sostenibles, la reivindicación de los derechos y responsabilidades colectivas y el bienestar de los seres vivos en nuestro planeta –todos los cuales están bajo ataque por diversas fuerzas económicas y políticas—. Incluyen casos de permanencia, recuperación o modificación de prácticas tradicionales, algunas de origen antiquísimo, y también incluye nuevas iniciativas, tales como la restauración de ecosistemas y los usos innovadores de los recursos empleados por pueblos indígenas y comunidades locales para enfrentar amenazas y oportunidades.

  • Los TICCA ayudan a conservar ecosistemas críticos y especies amenazadas, mantienen funciones esenciales de los ecosistemas (ej. acceso al agua) y ofrecen corredores y vínculos para la circulación de animales y de material genético, incluso entre dos o más áreas protegidas oficialmente.
  • Los TICCA son la base del sustento económico y cultural para millones de personas, y garantizan recursos (energía, alimentos, agua, forraje) e ingresos.
  • Los TICCA son parte de la resistencia de pueblos indígenas y comunidades locales frente al desarrollo destructivo, ej., selva húmeda amenazada por minería, represas e industrias madereras; ecosistemas de alta montaña ecológicamente sensibles amenazados por el turismo; sobreexplotación de recursos marinos por pesca industrializada, etc.
  • Los TICCA están basados en normas e instituciones «ajustadas al contexto» con habilidades para la gestión adaptativa y capaces de respuestas al cambio, flexibles y fundadas en la cultura.
  • Los TICCA están construidos sobre sofisticados conocimientos y capacidades ecológicos colectivos, incluyendo el uso sostenible de recursos silvestres, el mantenimiento de la agrobiodiversidad y los métodos locales de gestión que han superado la prueba del tiempo. Estos están típicamente diseñados para mantener importantes recursos para el sustento en tiempos de estrés y necesidad, así como en eventos climáticos severos, en guerras y desastres naturales.
  • Los TICCA juegan un importante papel en el aseguramiento de los derechos a la tierra y los recursos naturales de los pueblos indígenas y las comunidades locales a través de gobernanza local —de jure y de facto—.
  • Los TICCA brindan lecciones de vital importancia para la gobernanza participativa en áreas protegidas oficiales, que pueden ayudar a resolver conflictos con las comunidades locales.
  • Los TICCA ofrecen lecciones en sistemas de conservación que integran las prácticas consuetudinarias con el marco legal.
  • Los TICCA ayudan a prevenir la migración excesiva a centros urbanos.
  • Los TICCA pueden ser el fundamento de la identidad cultural y el orgullo para innumerables pueblos indígenas y comunidades locales en el mundo entero.
Se ha calculado de manera prudente que la cobertura total de los TICCA es comparable a la superficie que abarcan las áreas protegidas por los gobiernos, esto es, cerca de 13% de la superficie terrestre del planeta. Globalmente, 400 a 800 millones de hectáreas de bosques son propiedad de —o son administradas por— comunidades, al tiempo que la tierra y sus recursos en otros ecosistemas también se encuentran bajo control comunitario. De ninguna manera se pretende afirmar que todas las áreas bajo control comunitario están conservadas y aseguradas de manera eficaz (y por tanto no pueden considerarse como «TICCA definidos»), pero un importante número sí lo están.

Amenazas y retos que enfrentan los TICCA
Los TICCA enfrentan importantes amenazas y retos para su continuidad y funcionamiento como tales:DSCN0539

  • Acaparamiento de tierras y agua, especialmente la expropiación de los «comunes» a través de procesos de nacionalización y privatización de la tierra y los recursos naturales, la expropiación para el desarrollo de megaproyectos de infraestructura (represas, puertos, carreteras, etc.) y la usurpación de tierras por invasores ilegales;
  • «Intervenciones para el desarrollo» inapropiado y el uso insostenible de recursos renovables y no renovables (madera, fauna, minerales, etc.) por poderosos forasteros o miembros de la misma comunidad influenciados por las fuerzas del mercado y los incentivos perversos.
  • Sistemas políticos centralizados que socavan las instituciones tradicionales y en los que los gobiernos asumen el poder y las funciones más relevantes.
  • Modelos de desarrollo y educativos inapropiados, intrusiones religiosas y cambios en los sistemas de valores condicionados por fuerzas externas (aculturación).
  • Falta de apropiados reconocimiento y apoyo político, legal y económico, lo que dificulta los esfuerzos comunitarios por conservar sus territorios y recursos naturales a través de medios tradicionales (entre otros, por normas impuestas por esquemas nacionales de conservación tales como las áreas protegidas y los pagos por servicios ambientales).
  • Conflictos externos e internos, inequidades e instituciones locales débiles.
  • Desastres ambientales y socioeconómicos relacionados con el cambio climático y con otros cambios socioeconómicos que quedan por fuera del control local.