Una petición respaldada por más de cien organizaciones exige el fin de la expansión de los combustibles fósiles en alta mar en África.
First published on 08/21/2026
Por Consorcio TICCA
La conferencia «Nuestro Océano», celebrada en Mombasa, Kenia, del 16 al 18 de junio de 2026, fue la primera edición del encuentro en realizarse en territorio africano. Allí, pescadores, trabajadores de la pesca, organizaciones de la sociedad civil y activistas se reunieron para alertar sobre la expansión acelerada de la extracción de petróleo y gas en alta mar en todo el continente. Natural Justice, miembro del Consorcio TICCA, se unió a organizaciones aliadas para presentar ante los delegados de la conferencia, así como ante los gobiernos y las instituciones financieras, una petición en favor de un océano libre de combustibles fósiles. Para los territorios de vida marinos y costeros de todo el mundo, la petición retoma una reivindicación histórica: el reconocimiento de la gobernanza comunitaria de los océanos.
El documento fue presentado en un contexto en el que se prevé la ejecución de 176 proyectos de petróleo y gas, tanto en alta mar como en tierra firme, en todo el continente africano hasta 2030. Según las comunidades, estas iniciativas avanzan sin su consentimiento libre, previo e informado (CLPI). Respaldada por más de cien organizaciones, la petición plantea cinco demandas:
- Detener la expansión de nuevos proyectos de combustibles fósiles en alta mar.
- Proteger los océanos y la biodiversidad marina de África.
- Defender los derechos humanos, los medios de vida y la soberanía alimentaria.
- Poner fin al financiamiento público de los combustibles fósiles en alta mar.
- Rechazar falsas soluciones y proteger los sistemas oceánicos.
A su vez, documenta casos de varias regiones donde las actividades extractivas ya están afectando a Pueblos Indígenas, comunidades pesqueras, ecosistemas costeros y sistemas de gobernanza consuetudinarios.
En la cuenca de Orange, una región geológica frente a las costas de Namibia y Sudáfrica, se han concedido nuevas licencias de exploración de combustibles fósiles a empresas internacionales. En Botsuana, la cuenca del Kavango, que abarca más de 13 000 millas cuadradas de la cuenca del río Okavango y limita con el delta del Okavango, declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO, se encuentra bajo presión debido a las actividades de exploración de petróleo y gas en tierra firme, realizadas sin el CLPI de las comunidades indígenas, entre ellas los San y los Topnaar, que dependen de este ecosistema. En Cabo Delgado, Mozambique, los proyectos de gas natural licuado han exacerbado la violencia, el desplazamiento y la militarización en la región. En el delta del Níger, la extracción de petróleo ha dañado gravemente la pesca artesanal, descrita en la petición como el sustento fundamental de los medios de vida de África Occidental. En Sudáfrica, las explosiones sísmicas asociadas con la exploración en alta mar también siguen perjudicando a las comunidades pesqueras y a los ecosistemas marinos.
Los territorios de vida marinos y costeros de los Pueblos Indígenas y las Comunidades Locales sostienen la biodiversidad, los sistemas alimentarios, las prácticas culturales y la gobernanza territorial que la extracción industrial socava directamente. La petición fundamenta sus demandas en derechos esenciales relacionados con los medios de vida, el territorio y la libre determinación. En ella se afirma: «Estamos unidos para exigir el cese inmediato de las perforaciones en el océano, que no se autoricen nuevos proyectos de petróleo y gas en alta mar, una eliminación gradual de los combustibles fósiles y la protección de nuestro océano, nuestros pueblos y nuestro planeta».
Al celebrarse por primera vez en África, la conferencia «Nuestro Océano» de 2026, realizada en Mombasa, brindó a las comunidades más afectadas por las actividades extractivas en las costas del continente y sus alrededores una plataforma directa ante los gobiernos, las instituciones multilaterales y los actores financieros. La petición presentada es una expresión de un movimiento más amplio que reivindica que las decisiones sobre los océanos de África no pueden tomarse sin tener en cuenta a los pueblos que dependen de ellos y que los han gobernado desde mucho antes de que comenzara la actual ola de extracción industrial.


