Manifiestoi por los territorios de vidaii

(Versión aprobada por la Asamblea General del Consorcio TICCA el 28 de junio de 2023)

Este es un “documento vivo”iii – que será reafirmado y enriquecido periódicamente según sea necesario.

Damos gracias por la vida, el don sagrado que recibimos a cada instante y que nos hace uno con la Tierra, nuestra madre;

Damos gracias por la tierra, el fuego, el agua, el aire y todos los seres, desde los más pequeños a los más grandes, en los mundos animal, vegetal, fúngico, acuático, mineral, espiritual y cósmico;

Damos gracias por nuestros antepasados y por todas las generaciones que han dedicado sus esfuerzos y sabiduría en favor de la vida;

Damos gracias por todos aquellos que trazaron caminos en la tierra y en el mar, alimentaron las semillas y las razas, aprendieron y transmitieron las formas de encontrar, cultivar, conservar y transformar los alimentos;

Damos gracias por todos aquellos que desarrollaron las lenguas, las historias, la música, las artesanías, los hogares, las artes y los rituales, y por el conocimiento y las habilidades necesarias para dar forma y crear;

Damos gracias por todos los custodios de los territorios de vida: las comunidades humanas móviles y asentadas que evolucionaron vinculándose con los bosques, las praderas, las montañas, las llanuras, las islas, los lagos, las tierras áridas, los humedales, los ríos, la tundra, los glaciares y los entornos costeros y marinos que, a su vez, han sostenidos durante milenios sus medios de vida, sus identidades y sus facultades para cuidar.

Nosotros, que vivimos en territorios de vida y nos autoidentificamosiv y reconocemos mutuamente como Pueblos Indígenasv custodios y comunidadesvi custodias,vii

Nosotros, que apreciamos el gran valor de los territorios de vida y estamos decididos a apoyar a los Pueblos Indígenas custodios y a las comunidades custodias,

Afirmamos y nos comprometemos a:

Vivir con reverencia, respeto y cuidados hacia la Naturalezaviii, la esencia de la vida y la base de los valores éticos para muchos de nosotros;

Buscar el “buen vivir”ix en los territorios de vida, conectados con nuestros antepasados, con las generaciones futuras y con las presencias espirituales y las cosmovisiones que nos dan sentido;

Celebrar los territorios de vida como el patrimonio colectivo que sustenta nuestra salud física y espiritual, nuestro bienestar, nuestra creatividad y nuestra alegría;

Ejercer la solidaridad, la responsabilidad y el respeto mutuo, la equidad y la paz activa dentro y entre los Pueblos Indígenas y las comunidades custodios;

Nutrir la diversidad de lenguas, culturas, modos de aprendizaje y cosmovisiones dentro y entre los custodios, y atesorar los sistemas de sabiduría local viva que ayudan al cuidado, al uso sabio y a la restauración de los territorios de vida;

Defender nuestra humanidad compartida, rechazando la asimilación a lenguas, culturas y cosmovisiones coloniales y oponiéndonos al nativismo fanático , a la violencia y a la discriminación de todo tipo, incluida la basada en el género, la raza, la edad, la religión, la tradición, las capacidades físicas e intelectuales y la situación socioeconómica;

Documentar los territorios de vida como espacios de diversidad natural y cultural, de bienestar, de aprendizaje, de espiritualidad, de compromiso activo de los ciudadanos y de libre determinación sostenible;

Buscar formas adecuadas de apoyo a los territorios de vida, para que las generaciones presentes y futuras de custodios puedan sostenerse a sí mismos y contribuir a la sociedad en general;

Respetar y aprender de las normas e instituciones que los custodios definen para sí mismos y reforzarlas adoptando libremente límites al consumo material, construyendo economías moralesxi y buscando niveles adecuados de autonomíaxii;

Reforzar la concienciación, la organización y la acción sobre:

Los territorios de vida: entidades vivas en sí mismas y base de todo sustento y diversidad;

Los custodios de los territorios de vida: los Pueblos Indígenas y las comunidades locales que nutren los medios de vida, las culturas, las economías morales, las normas del buen vivir y la libre determinación con base en sus territorios;

Las personas defensoras de los territorios de vida: los custodios que luchan con valentía por impedir el uso indebido y la degradación de sus territorios y que, con demasiada frecuencia, pagan un alto precio por ello;

El papel inconmensurable de las mujeres indígenas y no indígenas, y sus conocimientos, habilidades y aspiraciones en el cuidado de los territorios de vida en todas sus comunidades y más allá;

La importancia de perpetuar los sistemas alimentarios locales que proporcionan soberanía alimentaria en un mosaico de entornos agroecológicos, incluida la pesca artesanal en humedales y zonas costeras;

El contexto histórico y actual de injusticias, colonización, militarizaciónxiii, desalojos y sedentarización forzosos, fragmentación y mercantilización de la Naturaleza, acaparamiento de tierras y aguas para el extractivismoxiv, especulaciones financieras, empresas de producción e infraestructuras contaminantes y destructivas, y todas las formas internacionales y nacionales de engaño, adoctrinamiento y transformaciones violentas que han afectado a los territorios de vida y a sus custodios y defensores;

Los beneficios, pero también los perjuicios posibles de las nuevas tecnologías, ya que las representaciones digitales y la manipulación genética no sustituyen a la propia vida; además, las perspectivas y las manipulaciones de la inteligencia artificial y de la biología molecular no deben interferir ni con la inteligencia de la vida ni con los conocimientos indígenas y comunitarios enraizados en los territorios de vida;

Los medios de vida y las instituciones de gobernanza tradicionales de los Pueblos Indígenas custodios y las comunidades custodias que han mantenido la vitalidad de los territorios de vida durante generaciones, incluso cuando han sido injustamente criminalizadosxv;

Los nuevos medios de vida y las nuevas instituciones de gobernanza de las comunidades que se establecen con entusiasmo y creatividad como aspirantes a custodias de territorios de vida;

La existencia de Pueblos Indígenas que viven en aislamiento voluntario, cuyos derechos a sus territorios de vida y sus culturas deben ser reconocidos, respetados y defendidos;

Los vínculos entre la diversidad biológica, ecológica y cultural y la necesidad de reconocer los territorios de vida como paisajes bioculturales y áreas conservadasxvi que contribuyen sustancialmente a limitar el cambio climático y adaptarse a él;

La necesidad urgente de políticas nacionales de conservación que faciliten la restitución de los territorios de vida apartados de los Pueblos Indígenas y las comunidades que los custodian y que reconozcan y apoyen a los custodios —incluso económicamente— en la conservación de la diversidad biocultural tanto en sus áreas conservadas como en las áreas protegidas establecidas por el estado nación;

La necesidad urgente de un régimen de conservación mundial, basado en los territorios de vida, en el que los Pueblos Indígenas custodios y las comunidades custodias retomen su responsabilidad histórica de gestionar de forma sostenible la biodiversidad en beneficio de todos;

La necesidad urgente de un cambio fundamental en los regímenes nacionales y mundiales, que se aleje de las economías insostenibles, explotadoras, extractivistas y centradas en los gastos militares y en la gobernanza centralizada;

El papel fundamental de los territorios de vida y de sus custodios para garantizar que las generaciones futuras hereden un mundo diverso, justo y habitable.

Basándonos en nuestro sentimiento compartido de gratitud, afirmación y compromiso y actuando en paz y colaboración con nuestras sociedades, nos aliamos en solidaridadxvii hacia la libre determinaciónxviii sostenible de todos los custodios de los territorios de vida.

Organizados como parte de redes locales, nacionales, regionales y mundiales, vamos a:

Buscar el resurgimiento, la descolonización y el autofortalecimiento de los Pueblos Indígenas custodios y las comunidades custodias, y su reconocimiento mutuo entre pares, sobre la base de relaciones renovadas y de responsabilidadesxix colectivas con los territorios de vida;

Buscar el reconocimiento de los derechos de los Pueblos Indígenas y de los derechos colectivos de las comunidades custodias para gobernar los territorios de vida como sus bienes comunes, necesarios para la pervivencia de su culturaxx;

Gobernar, gestionar y cuidar colectivamente los territorios de vida como Pueblos Indígenas custodios y comunidades custodias, incluso restaurándolos y regenerándolos cuando los ecosistemas hayan sido degradados o la vida salvaje diezmada, para que las generaciones presentes y futuras aseguren su bienestar en la Naturaleza y como parte de ella;

Conservar los territorios de vida, impidiendo su fragmentación, privatización, militarización y comercialización, procurando que estén libres para siempre del extractivismo o de cualquier otro “desarrollo” emprendido sin el consentimiento libre, previo e informado de los custodios;

Defender los territorios de vida y a sus custodios y defensores, y resistirnos a la gobernanza injusta de la Naturaleza, al desarrollo insostenible y a la guerra perenne dentro y fuera de los territorios de vida, valorando la frugalidad, el bienestar, los bienes comunes mundiales y la paz en todas partes;

Procurar todas las dimensiones de la justicia social, ambiental y climáticaxxi dentro y fuera de los territorios de vida.

Firmantes

(Al 20 de setiembre, 2023)

Teodoro Brawner Baguilat Jr.
Presidente (Comité Ejecutivo), Consejo, Consorcio TICCA

Dr. Grazia Borrini-Feyerabend, Jorge Nawel, Ashish Kothari, Dave De Vera, Thomas Moore, and Juan Chavez (Iskon Kopi)
Miembros del consejo de sabios

Organizaciones

  1. Observatorio Ciudadano, Chile
  2. Indigenous Taiwan Self-Determination Alliance (ITWSDA)
  3. SAVIA, Bolivia
  4. ALDEA, Ecuador
  5. Kalpavriksh, India
  6. U Yich Lu’um, Mexico
  7. KRAPAVIS, India
  8. CENESTA, Iran
  9. APCRM – Kawawana – Mangagoulak Rural Community Fishermen’s Association, Senegal
  10. Endorois Welfare Council, Kenya
  11. NCCAF – Nagaland Community Conservation Area Forum, India
  12. TNRF – Tanzania Natural Resource Forum, Tanzania
  13. CoopeSoliDar R.L, Costa Rica
  14. Biocultural Heritage Network, Mexico
  15. MEMOLab (Biocultural Archaeology Laboratory), Spain
  16. MBLA – Moroccan Biodiversity and Livelihoods Association, Morocco
  17. Strong Roots, DRC
  18. BED – Brod Ecological Society, Croatia
  19. Natural Justice, South Africa
  20. Center for Social Development and Sustainability, Nuiwari, A.C., Mexico
  21. Confederacion Indigena Tayrona, Colombia
  22. Action pour le Développement Durable ACDD, Cameroon
  23. Talents des Femmes Autochtones et Rurales, DRC
  24. ANAPAC, DRC
  25. Non-Timber Forest Products Exchange Programme (NTFP-EP)
  26. Centre Régional de Recherche et d’Education pour un Développement Intégré (CREDI-ONG), Benin
  27. Asociación Indígena Mapu Lahual de Butahuillimapu, Chile
  28. Foundation for the Preservation of Wildlife and Cultural Assets, Armenia
  29. Fundación para el desarrollo de la cultura indígena Los pasos del jaguar, El Salvador
  30. Congreso indigenas Maje Embera Drua, Panama, ICCA Consortium Member
  31. Centro de Estudios Médicos Interculturales CEMI, Colombia
  32. Centro de Asistencia Legal a Pueblos Indigenas CALPI, Nicaragua
  33. ILC Asia Platform on Ecosystem Restoration
  34. Red Patrimonio Biocultural de México, Mexico, ICCA Consortium Member
  35. FIDEPE, Cameroon, ICCA Consortium Member
  36. Aborigine Forum, Russia

 

Individuos

  1. Jeff Ganohalidoh Corntassel (Cherokee Nation), Honorary members of the ICCA Consortium
  2. Sutej Hugu (Siraya People)
  3. Lorena Arce, Chile
  4. Paola Maldonado Tobar, Ecuador
  5. Carmen Miranda, Bolivia
  6. Delfin Ganapin, The Philippines
  7. Joseph Itongwa Mukumo (Walikale People), Democratic Republic of Congo
  8. Aman Singh, India
  9. Antonino Morabito, Italy
  10. Vololoniaina Rasoarimanana, Madagascar
  11. Victor Boton, Benin
  12. Patricia Mupeta Muyamwa, Zambia
  13. Janis Alcorn, USA
  14. Alessandra Pellegrini, Australia
  15. Christian Chatelain, France
  16. Faisal Moola, Canada
  17. Emmanuel Sulle, Tanzania
  18. Michel Forst, France
  19. Mrinalini Rai, India
  20. Barbara Ehringhaus, Germany
  21. Tim Salomon, The Philippines
  22. Rosemary Hill, Australia
  23. Shruti Ajit, India
  24. Jenny Springer
  25. Marco Bassi, Italy
  26. Dominique Bikaba, DRC
  27. João Gama Amaralare, Portugal
  28. Jenny Springer, United States
  29. Emmanuel Ole Kileli, Tanzania
  30. Ykhanbai Hijaba, Mongolia
  31. Jerome Lewis, United Kingdom
  32. Marta Villa, Italy
  33. Federico Bigaran, Italy
  34. Ali Razmkhah, Iran
  35. Maria Luisa Acosta, Nicaragua
  36. Carolina Amaya Pedraza, Colombia, Honorary member of the ICCA Consortium
  37. Niyomugabo Ildephonse, Representative of Hope for Community Development Organization (HCDO), Rwanda
  38. S Faizi, India, Honorary member of the ICCA Consortium
  39. Jasmin Upton, UNEP-WCMC, Honorary member of the ICCA Consortium
  40. Vanessa Linforth, UK, Honorary member of the ICCA Consortium
  41. Kawika Winter, United States, Honorary member of the ICCA Consortium
  42. Stan Stevens, United States, Honorary member of the ICCA Consortium
  43. Zakaria Faustin, Zambia, Honorary member of the ICCA Consortium
  44. Benjamin Ortiz, Honorary member of the ICCA Consortium
  45. Simon Catar, Honorary member of the ICCA Consortium
  46. Alessandro Mancuso, Italy, Honorary member of the ICCA Consortium
  47. Fenosoa Andriamahenina, Madagascar, Honorary member of the ICCA Consortium

Gracias de antemano por su participación en este importante proceso,

¡esperamos sus comentarios! 

Notas explicativas del Manifiesto por los territorios de vida

  1. La necesidad de un “Manifiesto por los territorios de vida” fue establecida por el Consorcio TICCA en enero de 2019. Desde entonces, han tenido lugar intercambios específicos durante las reuniones del Consorcio y las asambleas internacionales, regionales y nacionales, y se han producido una serie de declaraciones relevantes. A partir de ellas, así como de informes, publicaciones y debates por correo electrónico desde 2008 entre Miembros y Miembros Honorarios del Consorcio, entre estos últimos en 2022 se llevó a cabo un ejercicio específico centrado en el Manifiesto. Dicho ejercicio se extendió durante algunos meses y sus resultados fueron recogidos por la Secretaría. A partir de todo ello, y basándose en la misión y visión existentes del Consorcio, el Consejo de Sabios elaboró un primer borrador de este Manifiesto en abril de 2023. Los integrantes del Consejo y la Secretaría revisaron y comentaron rápidamente el borrador y se recopilaron otros borradores que fueron enviados a toda la membresía del Consorcio TICCA para que los comentaran. La versión actual integra los comentarios enriquecedores que recibimos por escrito y durante los debates en línea.

    El Manifiesto consta de tres partes. La primera parte no es un preámbulo, sino una llamada al agradecimiento y a la unidad, algo que hemos compartido al comienzo de la mayoría de las reuniones del Consorcio TICCA en diversos continentes. Le sigue una especificación necesaria de que el Manifiesto es el resultado de la alianza solidaria entre dos grupos diferentes de personas: 1. los Pueblos Indígenas y las comunidades que se reconocen como custodios y 2. sus partidarios. La segunda parte es un compromiso para continuar preservando los diferentes valores de los territorios de vida y la diversidad de culturas que los nutren. También describe algunos problemas y dificultades actuales, enumerados bajo el epígrafe “concienciación, organización y acción”, que esbozan el contexto que dio origen al Manifiesto. La tercera parte comienza nombrando el objetivo general y la visión de las organizaciones y las personas que suscribirán el Manifiesto. A esto le sigue el compromiso de actuar. Queda implícito que el “Consorcio TICCA” podría cambiar de nombre y convertirse en una alianza (¿mundial? ¿multinivel? ¿solidaria?) por los territorios de vida. Evidentemente, este Manifiesto no es para todos los Pueblos Indígenas y las comunidades locales, sino solo para aquellos que se autoidentifican y se reconocen mutuamente como custodios de territorios de vida y buscan un nivel de libre determinación adecuado a sus circunstancias.

  2. El término “territorios de vida” no lleva mayúsculas y proponemos NO abreviarlo como ToL (por sus siglas en inglés) o TdV para enfatizar que el término no es una etiqueta sino un término de lingua franca para describir un fenómeno importante, extendido y diverso. “Territorio de vida” y “custodios” son conceptos interdependientes, es decir, un territorio de vida es un territorio que nutre a un Pueblo Indígena custodio o a una comunidad custodia y, a su vez, un Pueblo Indígena custodio o una comunidad custodia cuida un territorio de vida. También decimos que los custodios incluyen a “…las comunidades humanas móviles y asentadas que evolucionaron vinculándose con los bosques, las praderas, las montañas, las llanuras, las islas, los lagos, las tierras áridas, los humedales, los ríos, la tundra, los glaciares y los entornos costeros y marinos que, a su vez, sostuvieron durante milenios sus medios de vida, sus identidades y sus facultades para cuidar”. Pero no ofrecemos definiciones, por dos razones principales. La primera es que muchos firmantes del Manifiesto tienen sus propias denominaciones para sus territorios de vida y un sentido del concepto que es más rico y amplio que cualquier definición. La segunda es que una cierta apertura y una pizca de ambigüedad dejan a los conceptos espacio para respirar y crecer, sin asimilar la pluralidad de puntos de vista, permitiéndoles evolucionar dinámicamente, a su propio ritmo. Dicho esto, los Miembros del Consorcio han hablado a menudo de tres características definitorias de los territorios de vida: 1. Una conexión estrecha y profunda entre un territorio y su Pueblo Indígena custodio o comunidad custodia; 2. El custodio es capaz de desarrollar y hacer cumplir normas sobre el territorio (o sea, tiene una institución de gobernanza que funciona bien), y 3. Las normas y los esfuerzos del custodio contribuyen positivamente a la conservación de la naturaleza y a los medios de vida y el bienestar de la comunidad. Estas características varían según los distintos contextos y regiones. Algunos custodios utilizan el término “territorio de vida definido” cuando las tres características se satisfacen plenamente y “territorio de vida degradado” para aquellos que las satisfacían en el pasado pero que hoy no lo hacen debido a cambios históricos y perturbaciones que aún pueden revertirse o contrarrestarse. Por su parte, el término “territorio de vida deseado” se utiliza para aquellos que nunca han satisfecho las tres características en el pasado pero que podrían desarrollarlas en la actualidad, ya que algunas comunidades están dispuestas a actuar como custodias.

  3. Como “documento vivo”, este Manifiesto se reafirmará periódicamente (por ejemplo, con ocasión de las Asambleas Generales del Consorcio) y se enriquecerá según sea necesario. Sus firmantes reconocen la importancia de un Manifiesto dinámico en el contexto actual de aceleración de los cambios impuestos a la Naturaleza y a las personas. Sin embargo, a la vez que buscan aprender y compartir constantemente, los firmantes también reconocen y subrayan la necesidad urgente de aliarse —entre los Pueblos Indígenas custodios, las comunidades custodias, y las organizaciones y los individuos determinados a apoyarlos— para transformar la visión del Manifiesto en acción lo antes posible.
  4. Decimos “autoidentificarse y reconocerse mutuamente” en oposición a “ser reconocido por el estado nación”. “Autoidentificarse” recuerda la autoidentificación (determinar su propia identidad) de los Pueblos Indígenas incluida en el Convenio 169 de la OIT de 1989 y reivindica la libre determinación y el autofortalecimiento. El “reconocimiento mutuo” se refiere a la aceptación y el respeto mutuos entre pares, es decir, entre los Pueblos Indígenas y las comunidades que se autoidentifican como custodios. Este aspecto clave de solidaridad y apoyo es esencial para sostener la libre autodeterminación.
  5. Muchos Pueblos Indígenas tienen una continuidad histórica con las sociedades precoloniales que se desarrollaron en sus territorios y se consideran distintos de las sociedades que prevalecen actualmente en esos territorios. En este sentido, el término Indígena es eminentemente político y adquiere todo su significado con el trasfondo histórico de los estados nación coloniales, neocoloniales y poscoloniales, y aborda cuestiones de justicia y solidaridad. La Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas (DNUDPI) de 2007 incluye como características rectoras: la autoidentificación como Naciones y/o Pueblos Indígenas; una historia compartida de sufrimiento por injusticias, colonización y desposesión de tierras; un tejido de relaciones basadas en el lugar; lengua, prácticas tradicionales, conocimientos e instituciones jurídicas y culturales distintas de las dominantes en el estado nación en el que residen; y conocimientos, cultura y prácticas que contribuyen a la gobernanza y gestión sostenibles de las relaciones humanas con el mundo natural y más allá. El concepto “Pueblo Indígena” es extremadamente rico y no debe utilizarse de forma simplista ni asimilando las historias particulares y las diversidades culturales de los pueblos.
  6. Entendemos por “comunidades” aquellas que “se reconocen a sí mismas como tales” y que a menudo —como en el caso de las comunidades afrocolombianas o quilombolas de Sudamérica o las comunidades montañesas de Europa— tienen una larga asociación con los territorios que tradicionalmente han utilizado o en los que han vivido. Una definición práctica de comunidad puede ser “un grupo humano que se reconoce y que actúa colectivamente de forma que contribuye a definir un territorio y una cultura a lo largo del tiempo”. Una comunidad local puede ser antigua (“tradicional”) o relativamente nueva, puede incluir una única identidad étnica o múltiples, y suele garantizar su propia continuidad mediante la reproducción natural y el cuidado de sus integrantes y su entorno vital. Las comunidades pueden estar asentadas permanentemente o ser móviles. Los miembros de una comunidad suelen tener oportunidades frecuentes de encuentros directos (posiblemente cara a cara) y poseen elementos sociales y culturales compartidos, como historia, tradiciones, lengua, valores, planes de vida y/o un sentimiento de identidad común que los une y los distingue de los demás individuos de la sociedad. Es importante destacar que una comunidad que custodia un territorio de vida posee o fortalece activamente una institución de gobernanza con capacidad para establecer y hacer cumplir las normas de acceso y uso del territorio. Además, las condiciones de ser custodios pueden ser históricamente complejas, como cuando las comunidades fueron desplazadas por la fuerza de sus territorios originarios. Aunque es más habitual encontrar comunidades custodias en entornos “rurales”, las comunidades “urbanas” también pueden identificarse como custodias (Ashish Kothari, comunicación al equipo de trabajo del Manifiesto del Consorcio, junio de 2023).

  7. Todos los términos incluidos en el Manifiesto —y en particular el término “custodios”— requieren una traducción adaptada al idioma, ya que la traducción literal puede transmitir poco del significado deseado. En francés, por ejemplo, la traducción literal del inglés “custodians” es “gardiens”, término que a menudo se percibe con una connotación colonial, es decir, que no transmite una relación activa de gobierno y cuidado, sino el significado más simple de “gestionar en nombre del propietario”. Hemos optado por traducirlo como “protecteurs”, lo que no es una traducción exacta, pero puede ser una mejor opción que “gardiens”. En otras lenguas latinas (por ejemplo, español, italiano), el término describe bastante bien la idea de recibir un territorio de los antepasados y mantenerlo para las generaciones futuras… Para algunos, sin embargo, sigue evocando la idea de meros “cuidadores” más que de “responsables”. En muchas otras lenguas (por ejemplo, el neerlandés) es muy difícil traducir correctamente el término. El Consorcio está buscando activamente un término en cualquier idioma local que describa de forma rica y exhaustiva los vínculos únicos que unen a una comunidad con su territorio de vida, con la esperanza de adoptarlo, a su debido tiempo, como término de lingua franca para todos sus Miembros.

  8. Ponemos “Naturaleza” con mayúscula inicial a raíz de una petición explícita que surgió en una reunión regional de mayo de 2023 entre los integrantes del Consejo y los coordinadores regionales del Consorcio TICCA en África.
  9. El concepto de “buen vivir” ha surgido con fuerza recientemente en Latinoamérica. El sujeto del buen vivir no es el individuo, sino toda una comunidad, en armonía dentro de su entorno (véase: Gudynas E., & A. Acosta, 2011. “La renovación de la crítica al desarrollo y el buen vivir como alternativa”, Utopía y Praxis Latinoamérica, 16 (53): 71-83).
  10. Por “nativismo fanático” entendemos el “racismo con base en el lugar de nacimiento”, la idea de que solo las personas nacidas en el lugar deben ser plenamente tratadas como seres humanos. Hoy esto es más pertinente para Europa y Norteamérica, pero no solo allí, ya que el riesgo de intolerancia, brutalidad y violencia hacia “los otros” es un peligro que atañe a todos los movimientos con base en el “territorio”. Los firmantes del Manifiesto son conscientes de este peligro; valoran la humanidad común de todos y rechazan los comportamientos intolerantes a la vez que defienden sus territorios de vida.

  11. El concepto de “economía moral” fue desarrollado en Brasil por el Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra para describir las economías locales que utilizan de forma práctica muchos más valores que los monetarios. Solo las economías morales pueden tener la oportunidad de evitar la degradación de la Naturaleza y apoyar la equidad social.

  12. Del griego autos (sí mismo) y nomos (normas), “autonomía” significa ser capaz de establecer las normas de la comunidad, lo que tiene un claro significado político. El término también implica un nivel de independencia para garantizar las condiciones y necesidades vitales, lo que tiene un claro significado económico. Para algunos, solo un nivel de autonomía a una escala socioecológica adecuada significa liberarse del sistema industrial y de los desastres socioecológicos que lo acompañan. En este sentido, dado que la producción y distribución masivas y la dependencia total del trabajo asalariado implican necesariamente el control político y económico de unos pocos sobre muchos, solo los territorios de vida con un nivel de autonomía a escala local o regional ofrecen una oportunidad de gobernanza convivencial por parte de los propios custodios [véase: Berlain A., 2021. Terre et Liberté, Ed. La Lenteur, Saint Michel de Vax (Francia)].

  13. Véase: Mecanismo de Expertos del Consejo de Derechos Humanos sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, 2023. Impacto de la militarización en los derechos de los Pueblos Indígenas, A/HRC/EMRIP/2023/2.
  14. Extractivismo” describe un modelo económico que se centra en la extracción de grandes cantidades de materias primas o naturales, especialmente para la exportación, con un procesado local mínimo, con poco o ningún control por parte de las comunidades en los lugares de extracción y con poco o ningún beneficio para ellas.
  15. Los medios de vida tradicionales de los custodios, como la agricultura itinerante y el pastoreo móvil, a menudo han sido malinterpretados, criminalizados y pasados por alto descaradamente. Su rehabilitación como medios de vida que son sostenibles y que apoyan la diversidad apenas ha comenzado.

  16. Un ejemplo de un “área conservada” autodefinida, establecida, gobernada y gestionada por su Pueblo Indígena custodio es la Selva Viviente Kawsak Sacha del Pueblo Sarayaku de Ecuador (https://kawsaksacha.org/).
  17. Dado que el Consorcio TICCA ha sido una asociación estratégica, el Manifiesto es principalmente un documento estratégico. No pretende confundir en modo alguno las diversas realidades y perspectivas de las miríadas de Pueblos Indígenas y comunidades que pueden autoidentificarse y ser reconocidos por sus pares como “custodios” de territorios de vida. Más bien, hace un llamado a su alianza para la perpetuación de su patrimonio, sus culturas y territorios de formas autodeterminadas, es decir, de formas adecuadas para ellos y sus circunstancias.

  18. La autodeterminación es el objetivo crucial de los firmantes del Manifiesto y es un concepto rico y desafiante, que adopta diferentes significados e implica diferentes procesos y resultados para los distintos Pueblos Indígenas y comunidades afectados. Algunos se centran en mantener su cultura (lengua, valores, instituciones, tradiciones, ceremonias, formas de vida…). Otros buscan alguna forma de gobernanza autónoma sobre la tierra y la base material de los medios de vida. Otros aspiran a un órgano de deliberación independiente que les garantice un cierto nivel de autonomía política. Para muchos Pueblos Indígenas y comunidades, la autodeterminación incluye combinaciones diversas y específicas de las tres, ya que buscan asegurar la supervivencia de su patrimonio natural y cultural, material e inmaterial. Solo para una pequeña minoría que lo afirma explícitamente, la autodeterminación implica la independencia política del estado nación. La autodeterminación está plenamente asumida por las Naciones Unidas (el Artículo 1 de la Carta de las Naciones Unidas de 1945 exige “el respeto al principio de la igualdad de derechos y de autodeterminación de los pueblos…”. Posteriormente, el Artículo 1 tanto del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de la ONU como del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos de la ONU de 1966 establecen que “Todos los pueblos tienen el derecho de libre determinación. En virtud de este derecho establecen libremente su condición política y proveen asimismo a su desarrollo económico, social y cultural.“). La Corte Internacional de Justicia reconoció el derecho de autodeterminación como “…uno de los principios esenciales del derecho internacional contemporáneo” y calificó de “irreprochable” la afirmación de que el derecho de los pueblos a la libre determinación tiene carácter erga omnes (véase el caso de Timor Oriental ICJ Reports 1995, p. 90, en el párrafo 29: https://www.icj-cij.org/case/84). La libre determinación también está reconocida en el derecho internacional como un derecho de proceso, propio de los pueblos (no de los estados nación o gobiernos). Por lo tanto, el derecho de libre determinación es un “derecho imperturbable” erga omnes, aunque un derecho de proceso, no de resultado, y una amplia gama de posibles resultados dependen de la situación, las necesidades, los intereses y las condiciones de las partes implicadas (referencias aquí: https://unpo.org/article/4957). La libre determinación se encuentra de forma explícita en el centro de la DNUDPI e implícitamente en las demandas de muchas comunidades de custodios no indígenas en la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Campesinos. Respetar la libre determinación significa, por tanto, diversos resultados en diversas circunstancias, desde garantizar la voluntad de un Pueblo Indígena de permanecer en aislamiento voluntario hasta respetar el derecho al consentimiento libre, previo e informado; desde reconocer un nivel deseado de jurisdicción reguladora interna hasta la plena independencia cultural y económica (por ejemplo, derechos lingüísticos, seguridad alimentaria autónoma, gobierno regional autónomo), todo ello impidiendo la asimilación de facto. La libre determinación también significa mantener la capacidad de definir la “libre determinación” en cualquier contexto cambiante. Algunos pueblos que luchan por la libre determinación son miembros de la Organización de Naciones y Pueblos No Representados. Otros se centran en una gobernanza territorial limitada y buscan tanto sus derechos como sus responsabilidades colectivas como parte de alianzas mundiales, nacionales y locales específicas. Si bien la libre determinación está incluida en la misión del Consorcio TICCA, este Manifiesto destaca el concepto como la clave del objetivo y de la visión autodefinidos de los custodios de los territorios de vida.

  19. Interpretamos “responsabilidades” como 1. responsabilidades mutuas dentro del Pueblo Indígena o de la comunidad específica que custodia, así como hacia las generaciones pasadas y futuras, y 2. responsabilidades hacia la Naturaleza. El término no se utiliza para indicar “responsabilidades hacia el estado nación” ni para expresar una condición para obtener derechos colectivos. Siguiendo a algunos pensadores y líderes indígenas, creemos que la responsabilidad por la tierra es un privilegio y no una condición para otra cosa, y es la esencia de la verdadera “indigeneidad”. Esto implica que la autoidentificación como custodios y el reconocimiento mutuo por parte de los pares deben ser lo primero y son más importantes que el reconocimiento por parte del estado nación, incluso cuando este último viene acompañado con dinero. Según el académico y activista Cherokee Jeff Corntassel, la transmisión de los conocimientos Indígenas y locales a las generaciones futuras y la creación de nuevas formas de conocimiento comunitario en las relaciones cotidianas de los medios de vida son necesarias para que florezca una libre determinación sostenible. Las responsabilidades relacionales, arraigadas en el lugar y en el parentesco y a menudo contenidas o expresadas a través de costumbres y normas, más que codificadas en estatutos legales o decisiones judiciales, son características de comunidades maduras que a la vez exigen el respeto de sus derechos y cumplen sus responsabilidades. El concepto de “responsabilidades” reequilibra la atención hacia lo local, la comunidad, la realidad de las vidas y la identidad de los Pueblos Indígenas y las comunidades en lugar de hacia los foros nacionales e internacionales, que no forman parte de la historia, las instituciones o la cultura de muchos de estos pueblos y comunidades. [Corntassel J., 2012. “Re-envisioning resurgence: Indigenous pathways to decolonization and sustainable self-determination”, en Decolonization: Indigeneity, Education & Society 1(1): 86-101; Corntassel J. y T. Hardbarger, 2019. “Educate to perpetuate: land-based pedagogies and community resurgence”, International Review of Education. 65: 87–116].

  20. Algunas comunidades locales sí tienen derechos colectivos que son similares o equivalentes a algunos (no todos) de los derechos de los Pueblos Indígenas. Si una comunidad local tiene una cultura distinta tan vinculada a un lugar concreto que la capacidad de sus miembros para seguir disfrutando y perpetuando su cultura depende de la protección de su relación con ese lugar, algunos tribunales de derechos humanos y otros organismos han sostenido que los estados nación no pueden tomar medidas que afecten negativamente a esta relación sin el consentimiento libre, previo e informado de la propia comunidad. El caso principal es el del Pueblo Saramaka contra Surinam, resuelto por la Corte Interamericana de Derechos Humanos en 2007 (John Knox, comunicación al Equipo del Manifiesto del Consorcio, junio de 2023). La conexión cultural no es un criterio fácil de cumplir, pero muchas comunidades lo cumplen y merecen la plena protección de sus derechos humanos sobre su territorio ancestral (Ali Razmkhah, comunicación al equipo de trabajo del Manifiesto del Consorcio, junio de 2023).
  21. La justicia social, la justicia ambiental y la justicia climática tienen que ver con la gobernanza en la sociedad y pueden caracterizarse a grandes rasgos por comprender tres dimensiones interrelacionadas: 1. distribución (por ejemplo, reparto equitativo de la riqueza y de las oportunidades; acceso equitativo a necesidades esenciales como la alimentación, la vivienda, la atención médica y la educación; reparto equitativo de los costos y beneficios del “desarrollo”, tales como la degradación ambiental, los riesgos para la salud y el cambio climático); 2. procedimientos (por ejemplo, procesos de toma de decisiones y de aplicación que sean equitativos, informados, no discriminatorios y respetuosos con la dignidad y los derechos humanos de todas las personas), y 3. reconocimiento (por ejemplo, conciencia y aprecio de la identidad, de los valores, de los sistemas de conocimiento y de las instituciones de todos los actores legítimos). Incluso más que la justicia social y ambiental convencionales, la justicia climática introduce con fuerza la necesidad de incluir en la toma de decisiones la consideración de las generaciones futuras.

Imagenes e ilustraciones tomadas de Territorios de vida: Informe 2021. Iconos de flaticon.com por Eucalyp y Freepik.
Diseño por Ines Hirata.
Diseño web adaptado por Melissa Chávez.
Traducción al español de Pilar Caamaño. Correcciones por Camila Miranda Reyes y Daniela Campos Rubio.

First published on 10/06/2023, and last updated on 11/06/2023