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Ahora es el momento de apoyar a los pueblos y las comunidades que están alimentando a la población mundial

Declaración del Consorcio TICCA en el Día Mundial de la Alimentación 2021

El 16 de octubre es el Día Mundial de la Alimentación, con el tema “Nuestras acciones son nuestro futuro: mejor producción, mejor nutrición, mejor medio ambiente y una vida mejor”, la conmemoración de este año tiene lugar en medio de desafíos globales nunca vistos que además se agravan por los impactos de la pandemia del COVID-19 y las crisis planetarias.

El Consorcio TICCA se posiciona en solidaridad con los Pueblos Indígenas y las comunidades locales que se esfuerzan por la soberanía alimentaria y que sostienen sus territorios de vida, a veces contra viento y marea. Es crucial reconocer y apoyar de manera apropiada estos sistemas in situ y detener a los impulsores industriales de la pérdida de biodiversidad.

En un intercambio solidario reciente, Noemí Gualinga del Pueblo Kichwa de Sarayaku habló sobre la Kawsak Sacha, una autodeclaración poderosa de su territorio como selva viviente. Su plan de vida se basa en el criterio no monetario de riqueza, con énfasis en un territorio saludable, libre de contaminación y una tierra que es productiva y con abundancia, que provee todo lo que necesitan, como alimentos, vivienda, medicinas, artesanías y más. Esto demuestra que los sistemas de soberanía alimentaria a menudo se relacionan con procesos de autodeterminación, autogobernanza y descolonización.

Además de las amenazas que provienen de los sistemas alimentarios industriales, los sistemas de soberanía alimentaria de los Pueblos Indígenas y las comunidades locales también salen perjudicados por las iniciativas de conservación excluyentes que restringen su movilidad y el acceso a los recursos.

Si bien los Pueblos Indígenas representan solo el 5 % de la población mundial, conservan una gran parte de la superficie terrestre y con frecuencia les afecta de forma desmesurada el colapso climático y ecológico. Para aportar a la literatura creciente que evidencia esto, como las Perspectivas Locales sobre la Diversidad Biológica y la evaluación mundial de la IPBES, el Consorcio TICCA publicó un gran informe en mayo que resaltó la importancia vital de reconocer y apoyar los derechos, los territorios y los sistemas de gobernanza de los Pueblos Indígenas para lograr una conservación equitativa y efectiva.


Hay vínculos fuertes entre los sistemas alimentarios y los derechos de los Pueblos Indígenas sobre sus recursos naturales. Las necesidades alimentarias diarias de las comunidades Indígenas dependen por completo de los recursos naturales; apartarlas de sus áreas protegidas y conservadas las priva de su derecho humano básico de existir

Sarah Alakara (Maasai)
Consejo de Mujeres Pastorales y copresidenta del tema «Sostener los Territorios de Vida» en el Consejo del Consorcio TICCA

El mes pasado, las Naciones Unidas organizaron su primera Cumbre sobre los Sistemas Alimentarios. Podría haber sido una oportunidad para guiar la atención pública y la voluntad política hacia los sistemas alimentarios indígenas y locales, los cuales alimentan a al menos el 70 % de la población mundial.

Sin embargo, como muchos expertos en derechos humanos, productores en pequeña escala de alimentos y organizaciones de la sociedad civil señalaron, dominaron el programa de la cumbre las grandes empresas que han lucrado por años con la agricultura industrial y la producción insostenible de alimentos. 

A pesar de la gran inversión, la Cumbre de la ONU sobre los Sistemas Alimentarios 2021 fue una oportunidad perdida porque no se centró en los Pueblos Indígenas, los pastores, los agricultores familiares, los pescadores artesanales y otros productores a pequeña escala de alimentos. El apoyo real a los sistemas de soberanía alimentaria sería terminar con el status quo, además de reconocer y respetar las cosmovisiones de estos grupos, sus derechos y su liderazgo en los procesos de toma de decisiones que les afectan.

La soberanía alimentaria busca garantizar y proteger el espacio, la habilidad y el derecho fundamental de las personas a definir sus modelos de producción, la distribución de sus alimentos y sus patrones de consumo. Esto tiene que ver con las relaciones que las comunidades tienen con sus tierras colectivas y sus derechos sobre ellas, además de sus prácticas agroecológicas dinámicas cuya consecuencia es la agricultura y los usos de la tierra sostenibles que reducen la huella de carbono y la ecológica. La soberanía alimentaria busca “reindigenizar” y “relocalizar” todo lo que se pueda la producción, el procesamiento, la distribución y el consumo de alimentos en cualquier territorio.

La soberanía alimentaria abarca mucho más que solo terminar con el hambre, se trata también de que los Pueblos Indígenas y las comunidades locales sostengan sus culturas, además de las tierras y los territorios que permiten el desarrollo exitoso de los sistemas alimentarios, los que a su vez los sostienen en relaciones recíprocas. Mediante sus sistemas de gobernanza y su custodia autodeterminadas, sus territorios de vida les entregan con abundancia alimentos nutritivos y medios de vida para ellos y muchos otros cerca gracias a los conocimientos, las habilidades y el trabajo tanto Indígena como local con las bondades de la naturaleza, y no en contra de ella.

La evidencia demuestra que si los territorios de vida de los Pueblos Indígenas y las comunidades locales se sostienen y defienden con efectividad contra las amenazas, estos fomentan y promueven la soberanía alimentaria en todo el mundo, mucho más allá de sus límites. Estudios recientes documentan que más del 50 % de la superficie terrestre está con alguna forma de tenencia o demanda colectiva consuetudinaria y, además, según la FAO los pequeños propietarios producen por lo menos el 70 % de los alimentos consumidos en el mundo. 

En el Día Mundial de la Alimentación 2021, debemos prestarle atención al hecho de que la agricultura industrial e intensiva que llevan a cabo las empresas es, con fundamentos, insostenible. La producción y las cadenas industriales de alimentos están fracturadas y perjudican a los sistemas alimentarios sostenibles y localizados, así como a la salud pública, al clima y la diversidad biológica y cultural.

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y los gobiernos de todo el mundo deben priorizar lo siguiente: reconocer y apoyar de forma apropiada los sistemas alimentarios indígenas y locales, mediante derechos territoriales y de tenencia seguros, distribución y financiamiento de recursos según las culturas para las organizaciones comunitarias y la eliminación los incentivos perversos que reciben los impulsores industriales del declive de la biodiversidad.

Cada vez hay más reconocimiento internacional de los derechos y el liderazgo de los productores Indígenas y locales de alimentos, campesinos, pastores, pescadores y pequeños propietarios, como la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Campesinos y de Otras Personas que Trabajan en las Zonas Rurales, las Directrices voluntarias para lograr la sostenibilidad de la pesca en pequeña escala y la promoción del derecho a la alimentación. Hay movimientos sociales poderosos por la soberanía alimentaria que están presionando para que se hagan cambios transformadores así como procesos políticos más inclusivos, representativos y efectivos, que vayan de lo local a lo internacional, como lo es mediante el Comité de Seguridad Alimentaria Mundial de la FAO.

Animamos a los gobiernos estatales, las instituciones financieras y otros responsables a mantener sus responsabilidades morales y legales y a respaldar a los pueblos y las comunidades que alimentan a las personas del mundo. Ahora que los movimientos de base se están reuniendo para abordar las crisis interconectadas del planeta, es el momento de realizar acciones urgentes para apoyar los sistemas de soberanía alimentaria y los territorios de vida de los Pueblos Indígenas y las comunidades locales.

* El término “TICCA, territorios de vida” corresponde a territorios y áreas gobernados, gestionados y conservados de manera colectiva por Pueblos Indígenas y comunidades locales guardianas.

Traducción al español de Daniela Campos Rubio.