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Declaración sobre el punto 17 b) del programa de la COP17 del CDB: Revisión estratégica y actualización del programa de trabajo ampliado sobre diversidad biológica forestal

Declaración del Consorcio TICCA en la 17.ª reunión de la Conferencia de las Partes (COP17) del Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB), que tuvo lugar en Ereván, Armenia

First published on 10/21/2026

Por el Consorcio TICCA


Los bosques son una parte integral de muchos TICCA, territorios de vida, ya que sostienen las relaciones ecológicas, culturales, espirituales y de subsistencia entre los Pueblos Indígenas y las Comunidades Locales y sus territorios.

Por lo tanto, la pérdida de bosques no implica simplemente la pérdida de cobertura arbórea o de reservas de carbono. Supone la destrucción y la fragmentación de territorios de vida, lo que amenaza la biodiversidad, la gobernanza consuetudinaria, los conocimientos tradicionales, los medios de vida de las comunidades y las relaciones intergeneracionales con la naturaleza.

Celebramos la revisión estratégica y la actualización del programa de trabajo ampliado sobre diversidad biológica forestal e instamos a las Partes a que lo fortalezcan mediante cinco prioridades.

En primer lugar, salvaguardar la integridad de los bosques. Priorizar la protección de los bosques primarios, las turberas y los bosques con un alto grado de integridad ecológica. Prevenir la deforestación y la degradación y, al mismo tiempo, preservar la conectividad ecológica y reconocer las circunstancias, las necesidades, los derechos y las responsabilidades de los Pueblos Indígenas y las Comunidades Locales que dependen de los bosques.

En segundo lugar, reconocer los derechos y el liderazgo de los Pueblos Indígenas y las Comunidades Locales. Los TICCA, territorios de vida, deben ser reconocidos como sistemas vivos de conservación y gobernanza consuetudinaria. Garantizar la tenencia colectiva y reconocer los conocimientos y las prácticas comunitarias. Asegurar, además, la participación plena y efectiva de los Pueblos Indígenas y las Comunidades Locales en la planificación y gestión forestales, el acceso a la información y a la justicia, así como la protección de quienes defienden los derechos humanos relacionados con el ambiente.

En tercer lugar, abordar la deforestación en todos los sectores y a lo largo de las cadenas de suministro. La protección de los bosques seguirá siendo insuficiente mientras la producción, la inversión y las cadenas de suministro ajenas al sector forestal continúen impulsando su destrucción. Las Partes deben reforzar la transparencia y la rendición de cuentas en relación con los riesgos para la biodiversidad en todas las actividades económicas.

En cuarto lugar, garantizar que el financiamiento forestal beneficie a las personas y a la naturaleza. El financiamiento público y privado, los mercados de carbono y otros instrumentos basados en el mercado no deben mercantilizar la naturaleza ni socavar los derechos colectivos. Deben respetar el consentimiento libre, previo e informado, así como establecer mecanismos eficaces de reclamación y reparación. También deben prevenir el acaparamiento de tierras, la exclusión, la discriminación, la criminalización y los daños a la biodiversidad.

En quinto lugar, instamos a las Partes a rechazar la forestación compensatoria como justificación para destruir bosques naturales en pie. Las Partes deben impedir con urgencia la conversión y la degradación de los bosques naturales y dar prioridad a su protección y restauración. Las plantaciones no pueden reemplazar la biodiversidad, las funciones ecológicas y las relaciones culturales que los bosques naturales sostienen y que son vitales para los territorios, los medios de vida y la gobernanza consuetudinaria de los Pueblos Indígenas y las Comunidades Locales.

El programa de trabajo actualizado debe reconocer la integridad de los bosques, los derechos de quienes los custodian y la conservación liderada por las comunidades como prioridades interconectadas. Proteger los bosques significa proteger los territorios de vida, a los pueblos custodios que los sostienen y las relaciones que permiten que tanto la naturaleza como las comunidades prosperen.